Redes sociales y territorios inteligentes.


La participación de las personas en las redes sociales es una fuente de información muy valiosa que ha crecido de forma exponencial en los últimos años. En este Lab hacemos un ensayo para ver cómo el hecho de acceder a ella y analizarla permite conocer lo que pasa en la ciudad (o un territorio) desde la perspectiva de quienes la habitan y mientras el fenómeno se va generando.

Aquí utilizamos a la red social Twitter para estudiar en detalle las repercusiones que la tormenta de “Santa Rosa”, que se presenta como sabemos todos los años hacia fines de agosto, y el inesperado “veranito” que lo precede, tuvieron sobre el Área Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires (AMBA). Como muchas otras áreas metropolitanas del mundo, el AMBA es un sistema complejo con una extensión de aproximadamente 3,830 km2 (1,480 sq mi), con cerca de 14 millones de habitantes, y una actividad económica que representa el 40% del Producto Bruto Interno de Argentina. Para hacer este análisis recolectamos los tweets que mencionan a la tormenta de “Santa Rosa” o términos relacionados con este evento y con el “veranito” previo que la precedió (tales como: frío, calor, lluvia, inundaciones, y granizo) entre el 18 y el 26 de agosto del año 2014. Esto nos permitió visualizar la evolución en el tiempo, a lo largo de los días, y la dispersión geográfica en el territorio, que muestra cómo se presentó la tormenta y cuál fue la reacción de los usuarios de la red social Twitter (Figura 1).



Figura 1. Dispersión geográfica del impacto de la tormenta de “Santa Rosa” sobre la ciudad de Buenos Aires según Twitter.

Este tipo de información distribuida espacialmente sobre sistemas complejos, como las grandes áreas metropolitanas, se puede utilizar para comprender eficazmente cómo funcionan las ciudades y los territorios. En BerecoLabs estamos generando herramientos para usar este conocimiento para desarrollar políticas y estrategias de gestión de las ciudades y los territorios para que se vuelvan más inteligentes y en particular para que aumente su resiliencia frente a las variabilidad y el cambio climático.